¿Con quién hablas Virginia
caminando hacia el agua?”
William Ospina
Si tú me vieras amaneciendo apenas
me dirías: ¿Hija, dónde vas?
Miraría un lugar atrapado de azules.
Y pensaría porqué viajas tras mis pasos.
En tu silencio, aún percibo tus pies cansados
Cierro los ojos, y recoges con un puño la tierra
La miras de cerca y la escuchas suspirar
No es difícil comprender
Quisiera atrapar la tibieza del encuentro
Pero el vacío es inmenso entre mis dedos
Sabes que mi infancia estaba inflamada por el frío
y el abrigo de tus nostalgias
Y veo el retrato de una mujer que da cierta tristeza
Desde la ventanilla miro el azul que te pertenece.
.
En el trayecto
mis palabras no me acercan más a ti
y la mirada se pierde tan lejos.
Procuro mantener profundo el instante.
Hace 1 hora.

9 comentarios:
Querida Ana, bello poema.
Veo acentuado ese tono surrealista que caracteriza tos podemas. Me encanta.
Un abrazo. Soco
Seguir y no seguir las huellas
de quien nos precedió,
de quien nos dió la vida quizás. Hacer nuestro camino
desde ese primer paso
que inicio la mano
que nos dió sombra y leche.
Hermoso el poema, quizás la rima no buscada con encuentro y dedos, desentone un poco del conjunto.
Un beso
Jesús y María gracias por estar allí.
Jesus tienes razón tengo que ver lo de esa rima. Que hago con ella.
Un abrazo.
Lola:
me gusta. Te sigo leyendo.
Abrazos
Hola! He leído tu poema varias veces y con cada leída me profundizo más en tus palabras tan poéticamente bordadas. Veo cierta conexión con Virginia Woolfe -por el epígrafe y tus versos- y entonces pienso en aquel azul que no me/nos pertenece...y quedo con un dejo de tristeza y mucho asombro. Gracias!
"En el trayecto
mis palabras no me acercan más a ti
y la mirada se pierde tan lejos.
Procuro mantener profundo el instante."
Gracias Sylvia un placer enorme recibirte en mi pequeño rincón.
Gracias por tus palabras. Ya nos iremos leyendo mutuamente.
Un abrazo.
Stalker tus visitas son como un regalo de alegría que me das.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo.
Precioso, Lola. Intimo y tibio como un pájaro. No se sabe quién está adelante y quién va detrás, quién mira desde el tren y a quién está mirando y, simultáneamente, es cristalino. Podría ser el monólogo de Virginia dirigiéndose al agua, el de cualquier mujer que está sola y está cansada. Los pies cansados y la voluntad de mantener la profundidad del instante. El gobierno del color azul. Lo leí más de una vez, Lola. Me tendrás por aquí cada día. Besos desde las constelaciones del sur.
Muchas gracias Mariel, por tus palabras.
Y gracias por la visita me encanta recibirte aqui.
Un abrazo.
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